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Ciencia

Un estudio demuestra la relación de marcadores inflamatorios con la progresión de la fragilidad en pacientes con cáncer de próstata

UV Noticias. Especialistas de la Universitat de València y del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) han demostrado cómo algunos marcadores inflamatorios medidos en la sangre pueden estar relacionados con la progresión del síndrome de fragilidad en pacientes con cáncer de próstata, el tumor más frecuente en el hombre.

El profesor Omar Cauli, de la Facultad de Enfermería y Podología de la Universitat de València, dirige el grupo ‘Fragilidad y Deterioro Cognitivo’, en el que participan las profesoras Cristina Buigues, Rut Navarro y Vanessa Sánchez, y el profesor Julio Fernández. Por parte del Servicio de Urología del Instituto Valenciano de Oncología colaboran José Rubio Briones (jefe del servicio), la enfermera María Serrano y el urólogo Augusto Wong 

El cáncer de próstata representa la tercera causa de muerte por cáncer en los hombres. En la mayoría de los casos, se trata de un cáncer hormono-dependiente porque depende de las hormonas androgénicas (la testosterona es la más importante) para su crecimiento. Las hormonas actúan como mensajeros intercelulares modificando el comportamiento, el metabolismo y el crecimiento de muchas células tanto cancerígenas como células normales.

El tratamiento de primera línea en muchos hombres con cáncer de próstata consiste en una terapia de privación de andrógenos (ADT) que puede promover o favorecer el síndrome de fragilidad. Este síndrome geriátrico se refiere a un estado clínico-biológico caracterizado por una disminución de la resistencia y de las reservas fisiológicas del adulto mayor ante situaciones estresantes, a consecuencia del acumulativo desgaste de los sistemas fisiológicos, causando mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud.

Por tanto, a nivel clínico la evaluación y el tratamiento de la fragilidad representa una aspecto crucial en las personas mayores y puede repercutir sobre la salud de los pacientes con cáncer y procurar o favorecer el síndrome de fragilidad y sus consecuencias adversas para la salud, como un aumento del riesgo de caídas, trastornos cognitivos-conductuales, y un aumento del riesgo cardiovasculares, entre otros, y que se asocia a discapacidad, dependencia, necesidades de cuidados a largo plazo y mortalidad prematura.

En los estudios se ha evaluado si la ADT puede favorecer la progresión de la fragilidad durante el seguimiento de los pacientes en un año de este tratamiento, y si los marcadores inflamatorios en sangre podrían estar relacionado con la fragilidad y su progresión en el tiempo.

El síndrome de fragilidad se superpone estrechamente con las toxicidades conocidas del tratamiento con ADT, además de con la disminución de los niveles de testosterona asociados a la edad, y por lo tanto podría conducir a la aparición de fragilidad en individuos no frágiles, o acelerar la progresión de la fragilidad en individuos con un nivel ya establecido de la misma. Entre las bases fisiopatológicas de la fragilidad, la presencia de inflamación crónica de bajo grado se ha asociado con sus resultados adversos.

Los resultados del estudio mostraron que la concentración en sangre del marcador inflamatorio IL-6 y el recuento de linfocitos (un tipo de células del sistema inmune que sirven para luchar contras las infecciones y otras funciones) son posibles biomarcadores útiles para identificar pacientes frágiles y predecir la progresión de la fragilidad en pacientes con CaP en tratamiento con ADT. Por lo tanto, este estudio sugiere, el uso de estos biomarcadores para guiar las decisiones clínicas sobre el tratamiento del cáncer de próstata basadas en un enfoque multidisciplinar incluyendo a distintos profesionales de la salud.

Los resultados de este estudio se han publicados en dos prestigiosas revistas internacionales en el campo de la Oncología y Urología.

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